De animales a dioses; Breve
historia de la humanidad
Es evidente que Yuval Noah Harari no es el primero en trabajar libre de prejuicios morales, sin asumirse un cientificista o un materialista histórico. Desarrolla su libro sobre el argumento de que somos seres evolutivos para la supervivencia de la especie basando su revisión histórica en un trabajo de contrastación de hipótesis arqueológicas influyentes, con argumentos biológicos. Propone con esto; que, en los principios del sapiens, su lugar en la cadena alimenticia estaba en la parte media de dicha cadena, por eso, independientemente de evolucionar hasta ser el depredador más sofisticado, no deja de ser un simio especialmente asustado buscando potencializar su supervivencia. -De animales a dioses- es una publicación que intenta explicar brevemente la historia de la humanidad, quizá la primera vez, que se presenta desde una perspectiva que busca entender y exponer preguntándose: ¿Por qué hemos ganado a "todos" en “todo” ?, no siendo ni los más inteligentes ni los más fuertes, tampoco, por la ventaja que implicaría ser un animal social y colaborativo ya que compartimos con otras especies esa condición. Bajo esas premisas Noah Harari se inclina por la tesis de que son lo que llama, “el chismorreo” -hablar de lo que pasa y de los otros con una intención-, origen del lenguaje en el sapiens y nuestra capacidad de imaginación la ventaja que nos privilegia sobre las demás especies, pero que es la confianza que otorgamos a esas “imaginaciones” lo que nos ha permitido alcanzar una hegemonía y singularizarnos.
Noah Harari fundamenta su tesis en la ciencia, no sin poner en la mesa que "ciencia" tampoco implica verdad única, incluso, la asume también como otro producto de la imaginación del “sapiens”. Por eso mismo, no podemos dejar del lado que las tesis de Noah Harari son una opinión, aunque no se puede negar que es una de las más sólidas presentadas en un ámbito de divulgación popular.
De esta manera; el libro camina sobre esos fundamentos presentando en los capítulos, -El gran fraude de la historia y Construyendo Pirámides-; las hipótesis más difundidas sobre lo que se ha llamado la Revolución Agrícola, burlándose de la que nos han impuesto desde niños a partir de una perspectiva positivista que entiende cualquier evolución como un mejoramiento lineal, para construir en dos tesis, que se mezclan en un camino de revelaciones del cómo devenimos y nos transformamos en lo que hoy somos. Así, nos enteramos con argumentos profundos y lógicos; que toda forma de construcción social es producto de la búsqueda por conseguir un orden que alcance cohesiones y poner límites para administrar el caos, a partir de invenciones de la prolífica imaginación de nuestra especie, que consigue institucionalizar como dogmas o instrumentos de derechos y obligaciones basados en la confianza que les otorgamos...
Imaginarios creados para hacer
una construcción social en la transformación del sapiens que generaron estratificación social, mitos raciales y una jerarquización sexual que continúa
acechándonos: “Para nosotros es fácil aceptar que la división de la gente en
-superiores y plebeyos es una invención de la imaginación. Pero la idea de que
todos los humanos son iguales también es un mito. ¿En qué sentido todos los
humanos son iguales entre sí? ¿Existe alguna realidad objetiva? ¿Fuera de la
imaginación humana, en la que seamos realmente iguales? ¿Somos todos los
humanos iguales desde el punto de vista biológico? -La sentencia más famosa de
la declaración de independencia- (de USA) …”; junto con el derecho a la
búsqueda de la felicidad, como si esto existiera en algún momento o en algún
lugar, y la diferenciación no fuera el principio fundamental de los procesos biológicos evolutivos, ficciones que aceptamos para nuestros intereses, de la misma manera
que negamos imaginarios que percibimos antagónicos a nuestra supervivencia o expectativas individuales y de grupo.
Es por esto que Noah Harari pondera el cambio en la percepción del tiempo en los humanos, como lo más trascendente que el periodo de la Revolución Agrícola transformó radicalmente en la humanidad, fue así que comenzamos a vivir aferrados al futuro; esperando el clima, el crecimiento, cualquier forma de la realizaciones y obsesión por las consecuciones, olvidándonos del presente, hasta nuestros días ha sido el gran móvil de nuestras sociedades con sus religiones y economía: “El campesino ansioso era tan frenético y trabaja tan duro como una hormiga agricultora en verano, sudaba para plantar olivos cuyo aceite sería prensado por sus hijos y nietos.”
Desde la perspectiva de un arquitecto, es muy interesante como las circunstancias que van delineando lo humano a partir de ese periodo y la forma de vivir del sapiens comienzan también a delinear fundamentos para lo arquitectónico y el espacio para el hogar o casa como un espejo de lo que es lo humano con sus aspiraciones que lo describen y terminan definiéndolo:
“Para el recolector y cazador, el -hogar- era todo el territorio, con sus colinas, ríos, bosques y cielo abierto.”
“Los campesinos, en cambio, pasaban la mayor parte de sus días en un pequeño campo (artificial) o huerto y su vida doméstica se centraba en una estructura confinada de madera, piedra o barro, que medía no más que unas pocas decenas de metros cuadrados: la casa. El campesino medio desarrolló un apego muy fuerte a esta estructura. Esta fue una verdadera revolución de gran alcance cuyo impacto fue tanto psicológico como arquitectónico. En lo venidero, el apego a “mi casa” y la separación de los vecinos se convirtieron en el rasgo psicológico más distintivo de un ser mucho más egocéntrico; el humano “ Argumento que coincide con la tesis de la gestación de la propiedad privada y la construcción de las mitologías sobre la tenencia de la tierra, el arraigo, el individualismo, la comunas sectarias, feudos, reinos y su expansión hasta llegar al imperialismo y los imaginarios que se construyen para delimitarlos y trascenderlos. Pero siempre; la vivienda y lo arquitectónico, atestiguando en su reflejo definitorio cada paso, como lo describe Octavio Paz en su Laberinto de la Soledad: "-El espejo insobornable de la historia-". Y de lo que Yuval Noah nos esboza con algunos ejemplos:
“Los nobles medievales no creían en el individualismo, El valor de alguien estaba determinado por su lugar en la jerarquía social y por lo que otras personas decían de ellos”. Así;“-El castillo medieval raramente contenía habitaciones privadas para los niños…- “. “-El hijo adolescente de un barón medieval no tenía una habitación privada…- “. “Dormía junto a otros muchos jóvenes en una gran sala. Siempre se hallaba a la vista y siempre debía tener en cuenta lo que otros veían y decían. Quien creciera en tales condiciones llegaba naturalmente a la conclusión de que el verdadero valor de un hombre estaba determinado por su lugar en la jerarquía social y por lo que otras personas decían de él.”8
Mientras que “En la arquitectura contemporánea, este mito salta de la imaginación para tomar forma en piedra y hormigón. La casa moderna ideal está dividida en muchas habitaciones pequeñas de modo que cada niño puede tener un espacio privado, oculto a la vista, que proporcione la máxima autonomía. Esta habitación privada posee casi de manera invariable una puerta; y en muchos hogares es práctica aceptada que el niño cierre la puerta hasta con llave. Incluso, los padres tienen prohibido entrar sin llamar y pedir permiso para ello. La habitación está decorada como al niño le gusta, con carteles de estrellas de rock en la pared y calcetines sucios por el suelo. Quien crezca en un espacio así no puede hacer otra cosa que imaginarse que es -un individuo-, cuyo verdadero valor emana de dentro y no de fuera”.
Finalmente, nos presenta una
razón y naturaleza del ahora a devenido en el "espacio público o o infraestructura urbana" de lo arquitectónico:
“Los excedentes alimentarios
confiscados impulsaron la política, las guerras, el arte y la filosofía,
Construyeron palacios, fuertes, monumentos y templos.”
Interesante saber cómo vive y quién es este historiador filósofo, más allá del convencional currículo:
- Vive en un Moshav (en hebreo: מוֹשָׁב [moshav], plural: מוֹשָׁבִים [moshavim], lit. «asentamiento, población») es un tipo de comunidad rural israelí de carácter cooperativo, similar al kibutz, formado por granjas agrícolas individuales y promovida por el sionismo laborista durante la segunda aliyá (oleada de inmigración judía)
- De origen judío
- Casado, homosexual sin hijos
- Vegano
- Practica la meditación vipassana… (vivir el presente)