7340 estudiantes de Arquitectura y Diseño...



TERCERA REALIDAD
7340 estudiantes de Arquitectura y Diseño
El sistema educativo en arquitectura es consciente que el tipo de formación que se promueve no es otra cosa que un anestésico para la gran masa de jóvenes en etapa universitaria o peor aún, una torpe y prolongada preparación técnica, con brochazos culturales para generar mano de obra barata, subordinable y sumisa, que responda a la demanda laborar de sub empleos en el ámbito de la construcción y sus derivados, que además, tradicionalmente subsisten de forma paralela y ajena a los derechos laborales, por lo que se promueve el subestimar idealizando la participación profesional del arquitecto en la sociedad, baste leer la introducción que hace el plan de estudios 2017 de la FAUNAM en sus cabalísticas páginas 13 y 14 de la participación de los egresados de arquitectura en la sociedad al mismo tiempo que según SEDATU expone que el 63% de las edificaciones de vivienda surgen de la autoconstrucción irregular, el 37% restante, como es fácil de corroborar, son objeto de especulación inmobiliaria, instrumento para el lavado de dinero o herramienta demagógica. En cuanto a la producción inherente de infraestructura de todo tipo, en las últimas dos administraciones de Gobierno, la de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto la Facultad de Arquitectura de la UNAM y “amigos” ha sido el principal contratista, por medio de “vinculación y extensión universitaria” de los proyectos arquitectónicos de esas administraciones y con la actual, la de López Obrador, se hizo público un convenio entre SEDATU la FAUNAM para realizar todos los proyectos de estructura urbana del país y para los que la misma FAUNAM, de forma nada transparente hizo un grupo de 19 arquitectos, ahora por la profunda incompetencia que se hizo manifiesta y el disimulo de concursos al comienzo del proyecto, ha aumentado a 30 arquitectos que se encargaran de todos los proyectos del sexenio, dejando claro que la participación de la diciplina y sus profesionales es totalmente ajena a los preceptos y estructura de formación de los planes de estudio 99 y 2017.
En este momento cabe aclarar, para algunos, que dibujar planos en una computadora por más de 12 horas diarias, no te hace arquitecto, tampoco el ir a la obra a jugar al capataz (supervisor) con gente que conoce mucho mejor que tú lo que se tiene que hacer y que además sabe hacerlo con sus manos, tampoco se necesita ser arquitecto para comprar y cotizar insumos para la construcción y menos para venderlos o promoverlos. Si eres de esos afortunados que por sus cualidades manuales genera imágenes o modelos para que el arquitecto conceptualice sus propuestas, estas más cerca pero solo en tiempo y espacio del arquitecto, aunque probablemente te estés alejando de lo que es realmente lo arquitectónico, si tu aspiración es política o de promoción inmobiliaria ya te habrás dado cuenta de que de muy poco sirven las horas y las noches que pasas haciendo presentaciones y maquetas…
Ante estas perversiones, algunas de las reacciones de muchos jóvenes es convertirse en consumidores de lo arquitectónico en vez de productores, esto significa:
·        Anhelo por turismo arquitectónico….
·        Seguidores y público consumidor de conferencias, publicaciones y todo tipo de comercialización de la imagen de élites cuyo éxito responde más a su circunstancia que a sus aportaciones a lo arquitectónico.
·        Consumidores de tecnología que los haga sentir LA ILUSIÓN de ser parte de esa élite, (productos apple por ejemplo).
Así buscarán un subempleo cerca de esas élites, para poder consumir las migajas que las mismas les permitan, siempre por detrás…
·        Otros, de forma inversa, buscarán cobijarse en lo “popular” y “técnico”, lo aparentemente “social” y “comunitario”, se asumirán “pueblo” y ”constructores” para los pobres.
Sin saber que su participación solo existirá mientras sean estudiantes y en su servicio social, porque ese rubro también ya está monopolizado por otras élites en la Universidad y que, además, la demanda real siempre prefiere albañiles o maestros de obra y no intermediarios. Así en determinada etapa de la vida habrán de sumarse a las filas del subempleo con sus compañeros amantes de lo “artístico en la arquitectura” o trabajando en algo que les permita sobrevivir a pesar del tiempo perdido, dejando su título en la estancia de casa de sus padres…
·        Finalmente, los que a costillas del esfuerzo familiar irán prolongando su juventud y su estatus dependiente, haciendo maestrías, diplomados, doctorados y toda la oferta de -la tierra de nunca jamás- (en el cuento de pinocho donde los niños nunca crecen).
Lo único que aprenderán es el significado de pedigrí y blasones en México, dura experiencia en la que o asumirán volverse achichincles de alguno de esos privilegiados por origen, poniendo se a disposición a corromper o a tranzar encubriendo al amo con la esperanza de recibir alguna limosna académica futura con el empoderamiento de sus patrones o a contemplar con frustración como se estancan y hacen viejos mientras que los herederos y conveniencias políticas de sus patrones continúan monopolizando los espacios de investigación y docencia…