Tiempos de guerra o no guts no glory…

Tiempos de guerra o no guts no glory…

Podría sonar este título a letras de una primera plana de un medio amarillista o pensamiento compartido en fb por un depresivo…
Mi intención es ponderar  lo que significará el evento singular que hoy nos toca vivir en la historia. La pandemia más grande de todos los tiempos con menos muertos, pero que igual que todas las que la han precedido implicará inmensos cambios, en México además, ha coincidido con una serie de "transformaciones" en el sistema político, económico y social que han sido interrumpidos abruptamente cuando apenas comenzaba a dar sus titubeantes pasos, con una sociedad, que aunque los apoyó o ha intentado detener, totalmente inconsciente de lo que promovió y  hoy rechaza.
Hoy por más que buscamos certezas en internet, en antiguos medios como la radio o la televisión o en redes sociales como ingenuamente nos veníamos acostumbrando en los últimos 15 años, la velocidad, “democratización”, diversidad y  perversión en la instrumentación de todos los medios, nos genera inestabilidad y contradicción, así, defensores de libertades exigen limitaciones autoritarias y paternalismos, progresistas asumen actitudes conservadoras y conservadores actitudes progresistas; la misma persona en el transcurso de un día, de forma inconsciente,  cambia muchas veces de postura, lo único que se mantiene es la indignación pero principalmente el PÁNICO DE LA INCERTIDUMBRE, como ya venía haciéndose evidente en los últimos años una gran mayoría de jóvenes han asumido una postura de indiferencia, suspicacia y pragmatismo existencial que los acerca más a lo básico con mucha difusión y los aleja de lo probablemente complejo y profundo pero poco difundido y carismático.
Paradójicamente coincidió, afortunadamente para el caso, esta etapa de encierro con la invitación al grupo de Teorización del entorno II, en las últimas sesiones, a reflexionar sobre su habitar en el espacio íntimo, ¿Qué, de lo edificado para nuestra vida cotidiana, nos hace o permite SER en este periodo preciso momento de nuestra existencia? y ¿Qué nos limita a SER?, Eso que nos limita ¿Es modificable? ¿Cuáles son los elementos que me detienen a realizar cambios que me permitan ser?, no son respuestas fáciles y requieren primero que nada mucho interés en esa especificidad de la vida de un arquitecto o un diseñador, me atrevo a decir que puede ser el diagnostico más certero para conocer esa vocación lo que también promueve otra pregunta, el sentirse conforme o entender la vida como adaptarse a lo que hay, ¿Es lo que nos distancia de la búsqueda del diseño o pensar lo arquitectónico?, Con esto, quiero decir que el ser arquitecto es una forma de vida buscando una serie de respuestas  a preguntas parecidas y más complejas porque no implican nuestra singularidad sino respuestas a una pluralidad diversa, la construcción de acuerdos, equilibrios y articulaciones entre una sociedad y  la naturaleza con objetos diseñados, (descritos-especificados...elegidos).
Lo que vendrá después de este “””encierro””” y que da título a este ensayo, augura un inevitable cambio de paradigmas, por lo tanto, no creo que podremos seguir siendo indiferentes, abiertos únicamente a nuestra pequeña singularidad existencial, porque hoy más que nunca sabemos lo endeble que es, como en las guerras, tampoco, podemos seguir siendo ingenuos o simplemente  conducidos; estamos obligados a priorizar y a entender  los que es realmente importante… es tiempo de agallas porque lo mejor está por llegar! Y la historia hoy lo pone de nuevo en manos de los jóvenes…